miércoles, 2 de julio de 2014

Hoy,

Escribir porque sí. Escribir porque hay ganas. Escribir porque hay muchas palabras girando en las esferas desconocidas de la mente que necesitan ordenarse, o serenarse. Escribir porque lo piden: las yemas de los dedos, los oídos, la respiración y la lengua. Escribir para fluir. Escribir para vivir. Escribir para decir. Escribir para intentar, para empezar, para crecer.

Me llamo Gota. Bueno, en realidad mi nombre civil y sincero es otro pero el mundo virtual me invita a recrearme, a pensarme como palabras en un teclado infinito en una pantalla a punto de llenarse de mí, de gotas, de letras, de cosas, de... vaya a saber de qué.

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, un día de primavera. De chiquita rotaba mi elección vocacional entre maestra, azafata, recepcionista de video club (o de dentista), locutora, actriz, joqueta... El comienzo de la adultez anticipó una carrera universitaria, Ciencias de la Comunicación, que quedó perdida en algún apunte. Mis pies se guiaron por otra ruta y estudié un profesorado. La docencia anticipada en los juegos infantiles, en las tardes de meriendas, en la casa de alguna amiga, se gestó en mí desde siempre.

Me gustan las galletitas de chocolate, las montañas, los días de sol, las pantuflas, los esmaltes, las lapiceras, las bicicletas.

Amo charlar, preguntar y sorprenderme.

No me interesa ganar dinero. Quisiera trabajar para ganar tiempo libre. Los días de lluvia no me afectan. El futón, como objeto de la casa, me parece perfecto.

Algo así, porque sí. Una parte de mí. Así empieza. 

Bienvenido/a seas.


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