martes, 29 de julio de 2014

Fénix,

Tengo cuentos sin terminar que me piden a gritos que les encuentre un final. No puedo. Tengo una traba "escritural" que se empeña en crear historias con comienzos y... solo más comienzos. No logro saltar de página, al nudo, al desarrollo, al meollo de la cuestión al: Seguir o no seguir, esa es la cuestión. Me embarco en expediciones literarias con destino incierto y un camino corto...

Escribí más de un par de Blogs. En primera persona, en tercera. Me inventé personajes, hablé de mí misma, inventé historias que le pasaban a una "otra yo", me hice amigos bloggeros que me alentaron en la odisea y al final... Otra vez, la traba, ese tornillo difícil de sacar que era o es el continuar o el darle fin (con moño y todo) al Blog. Allá estarán rodando en el ciberespacio con seudónimos extraños o con nombres propios escondidos. 

Hoy, como un ave fénix, vuelvo a intentarlo. Pretendo animarme a saltar la primera hilera de olas para sambullirme en una escritura sin fin (mejor... ¡¡con muchos finales!!) y lograr un cuento, un blog, un engendro literario, algo, alguito nacido de la punta de mis dedos de las redes de mi corteza cerebral.

Otra vez, como un fénix, me reinvento en un blog, pido a gritos que los dedos no se cansen de escribir y que encuentren entre lazadas cerebrales esas historias que una aprendiz quiere contar.

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